Por qué esto no es una guía de viaje
Lo que va a haber acá, lo que no, y por qué las mejores historias de viaje casi siempre empiezan cuando algo sale mal.
Internet ya tiene todas las guías de viaje que necesita.
Si quieres saber cuántos días dedicarle a una ciudad, cuál es el barrio conveniente para alojarse y qué museo abre los lunes, hay diez mil páginas mejor posicionadas que esta que te lo van a decir con más detalle y más actualizado.
Lo que no abunda es alguien contándote qué le pasó de verdad.
Lo que va a haber acá
Relatos. Cortos. En primera persona.
Lo que me sorprendió de un lugar, lo que no esperaba, lo que salió mal, lo que repetiría inmediatamente y lo que no volvería a hacer ni pagándome.
Comida, sobre todo. Creo que se entiende más de una cultura en un mercado a las siete de la mañana que en cualquier recorrido guiado.
Y bastante sobre viajar sola, que es una categoría aparte y que cambia por completo lo que ves.
Lo que no va a haber
Fotos de stock. Todo lo que aparezca acá lo saqué yo, aunque sea con el celular y aunque no esté perfecto.
Superlativos vacíos. Ningún lugar va a ser "mágico" ni "increíble". Si tengo que usar esas palabras es porque no me esforcé en describir lo que realmente vi.
Y ningún itinerario optimizado. Los mejores días de viaje que tuve no estaban en ningún plan.
Una nota práctica
Cuando recomiende algo que usé de verdad, sea un alojamiento, una plataforma o un libro, puede que el enlace sea de afiliado. Queda siempre indicado al pie del artículo.
La regla es simple y no la voy a romper: solo recomiendo lo que usé. Un enlace que aparece porque paga bien y no porque sirve destruye exactamente lo único que hace que valga la pena leer esto.
Ya está. Las historias empiezan en el próximo.
Algunos artículos pueden incluir enlaces de afiliados. Solo recomiendo lo que usé de verdad, y siempre queda indicado al pie del artículo.